sábado, 28 de junio de 2008

Amor Prohibido

Marta salió de su casa a las seis de la tarde, después de salir a comer con su novio recorrió las calles del pueblo, bajo una capa gris y húmeda se alzaban verdes montañas, recorrió la calle con sus botas taladrando la acera, miro hacia las montañas, su verdor intenso contrastaba con los tejados rojos que con la humedad los hacia aun más llamativos.

Entonces lo vio, ese portal, verde con letras rojas, abrió la puerta tímidamente y se aventuro a entrar en el jardín, pasos después una puerta grande de madera se abrió, y una cara y una melena conocidas la recibieron, unos ojos oscuros miraron a sus ojos verdes y una boca cerrada y temblorosa la dijo:

-Has vuelto mas pronto de lo que pensaba

-No quería estar sin ti esta tarde- le respondió Marta.

Marta entro al recibidor de la casa y sin pesárselo dos veces busco su boca con la suya y la beso apasionadamente y ella como siempre le respondió con la misma intensidad. Tras el primer encontronazo pasional se separaron y Bea la hizo un gesto suave, y la miro tiernamente.

-Tenemos una hora, vamos.

Ambas subieron por las escaleras de madera hacia una luz que aparecía al fondo, tras un estrecho pasillo lleno de baldosas con motas llegaron a una pequeña habitación en la que lucia una pequeña bombilla dentro de una pieza de madera en la que había peces dibujados, tras eso las paredes se encontraban unas paredes llenas de recortes y posters de dibujos manga desfasados, después una gruesa cama con una colcha de Mickey Mouse.

Bea se tumbo en la cama y Marta la siguió tumbándose a un lado, en ese momento un pequeño ruido sonó tras la ventana golpeándola, el ruido se hizo mas fuerte pero agradable también.

-Vuelve a llover- dijo Marta con una dulce voz.

-No se como te vas a volver- respondió Bea.

Marta la sonrió y jugueteo con el pelo de Bea, - No me estires, me haces daño- dijo esta y Marta la respondió con tres besos.

Bea se movió y pregunto: -¿Estuviste con él?

-Si- respondió Marta directamente.

Marta tenia novio desde hace poco tiempo, sin embargo la relación que tenia con el no tenia nada que ver con la relación que tenia con ella, una era oficial, clara como el día; La suya era clandestina, oscura como la noche.

Bea se tumbo sobre la cama y miro a Marta, tenia unas tetas perfectas, grandes pero no enormes, cogió a Marta y jugando la tiro sobre la cama; Marta se animo y jugaron entre ellas y después se besaron una encima de la otra; Marta al ser más grande siempre ocupaba el lugar del chico, cosa inversa a lo que hacia con su novio, donde siempre era la que esperaba pasivamente el sexo.

Después de besuquearse y de hacerse caricias y de tocarse se sentaron una al lado de la otra.

-Parece que no escampa- dijo Bea

Marta miro por la ventana y vio como el agua que caía del cielo se estampaba cruelmente contra el suelo como en represalia por sus actos.

Conocía a Bea desde hace muchísimo mas tiempo que a Ivan, desde que eran muy niñas, empezaron a besarse cuando tenían 6 años y ya jugaban a acostarse juntas con 8 y a partir de los 11 empezaron a cosas mayores, hoy a los 19 años todavía ella no acababa de comprender como una mujer que se enamora de los hombres podía hacer aquellas cosas.

Recordaba muy bien la primera vez que se besaron, fue una tarde de Otoño mientras jugaban con otras amigas salió la conversación de cómo seria besar a un chico, y entre rosas pensaron en besarse y lo hicieron, con mucha timidez y con temor, sin embargo lo que habría sido una sensación de asco y repugnancia a Marta le supo a agua de vida y a alegría con lo cual, nunca hasta ahora ha podido olvidar la sensación placentera de su primer beso con Bea; eso hizo que lo repitiesen en mas ocasiones, siempre a escondidas de los demas, con vergüenza al mundo, una vergüenza que todavía no habian superado y que en el pueblo ocultaban con sus novios, solo aprovechaban los viajes de verano para quedar ellas con mas amigos y desvelar su identidad.

Por ellos Marta no quería pasar ningún dia de su vida sin ella.

Hace algunos años su novio se entero de lo que pasaba entre ellas por medio de otra persona pero la amaba tanto que aun hoy sigue acostándose con ella sabiendo que su corazón es compartido, afortunadamente no es otro hombre así que no le importa compartirlo.

Cuando Bea y Marta se sintieron cansadas de practicar el sexo lesbico se sentaron cogiendose de las manos la una con la otra y se miraron y después miraron la gris ventana producto de un cruel mundo.

-Escampa- dijo Bea.

-Si, me iré, me esperan en casa.

Así que juntas de la mano como homenaje a lo que acababa de ocurrir allí salieron por el jardín, entre el cielo aun gris, las verdes montañas y el jardín de hierba cortada que daba a la pequeña calle en la que solo había casas en una acera atestada de farolas que daba al monte.

Marta la beso por ultima vez y salió a la calle, al monte y al resto del pueblo, en una palabra al mundo que las rechazaba.

miércoles, 25 de junio de 2008

Los prejucios y el Destino

Don Jaime Quesada era un hombre conservador de toda la vida, su familia era rica desde siempre y en su pueblo tenian grandes viñedos y ganados que cuidaban unos guardeses, ademas de la finca, tenia un hotel en la playa de Malaga, una cadena de restaurantes y acciones de varias empresas, era un hombre catolico y con 7 hijos, el ultimo se estaba sacando la carrera de derecho y administración de empresas y estaba estudiando en Oklahoma, y pensaba que algun dia le dejaria algunas empresas suyas.

Un dia acompañado de su guardaespaldas paso por un concesionario a comprarse un nuevo mercedes que el que tenia ya tenia mas de un año.

-Lo quiero azul metalico, no azul palido- decia exigente al director del concesionario- y con asientos tapizados de verde con una flor blanca, tenga cuidado con esto que el anterior concesionario al que fui lo hicieron al reves y les puse una querella y tuvieron que irse a la puta calle, y apunte bien, quiero que haya un escudo de mi familia en vez la estrella de Mercedes, como que eso no se puede¿? Pues me he gastado 100 kilos en esto asi que ya hara un poder, me escucha lo que le digo, lo quiero para dentro de un mes, ni un dia mas ni uno menos si no quiere tener problemas, aquí tiene mi tarjeta oro

Y le mostro una tarjeta dorada.

-Perdone señor, no puedo aceptársela.

Don Jaime le miro como si alguien acabase de cometer una insubordinación inaceptable

-Que me esta contando!!

-Le digo que no puedo aceptársela, el otro dia alguien vino con una de la misma persona y no cobramos.

Don Jaime le miro como queriendo cogerle del cuello.

-Me esta retando amigo, esta llamándome estafador a mi, usted sabe con quien esta hablando!!

-Lo siento señor, es política del concesionario no aceptar una tarjeta con la que se nos ha engañado.

-Le voy a mandar a la puta calle- dijo don Jaime rojo y enojadísimo- dentro de una hora tendra noticia de mis abogados

Y salio de la habitación pegando un portazo.

Cuando salio el guardaespaldas y el chofer le esperaban.

-Coman dentro de dos horas, ahora vamos de inmediato a ver a Rufino Rodríguez.

El chofer y el guardaespaldas obedecieron sin rechistar y le llevaron al enorme buffet donde Rufino era el presidente.

-Que tal don Rufino- le saludo don Jaime con una tierna sonrisa.

-Muy bien, que quiere que haga

-Quiero que mandes a la puta calle a unos cabronazos de un concesionario o a la carcel mejor.

-De acuerdo explíqueme que ha pasado

-Resulta que dicen que han robado con una tarjeta a mi nombre y eso es inaceptable

-Dejeme que haga unas llamadas.

Después de hacer las debidas llamadas telefónicas le dijo

-No puedo hacerlo, es cierto que alguien compro un coche con una de sus tarjetas que resulto que ya no contenia dinero.

Don Jaime se quedo callado al instante.

-Es mas dicen que se ha detenido a una persona que conducia un gran coche a su nombre.

Don Jaime bufo- Quiero verlo de inmediato, le cogere del cuello y le arrancare la nuez.

Y salio inmediatamanete para comisaria. Era increíble lo que los jóvenes de aquella epoca hacian, habia que meterlos en la carcel, no como dicen los políticos de hoy dia de oportunidades y pamplinas.Que pena que no todos fuesen como su hijo un gran universitario en Oklahoma, con un futuro lleno de riqueza y provenir, un hombre hecho y derecho.

Cuando llego a comisaria vio a su mujer y se acerco.

-Asi que tu tambien has venido, cuando coja a ese pajaro lo voy a descuartizar-su mujer bajo la mirada y entonces lo vio un joven vestido de hippi muy sucio y con el pelo largo y con rastas y varios pirncing.

-Maldito cabron fue a agarrarlo por el cuello.

-Quieto Jaime- dijo una voz femenina- es tu hijo

Y entonces don Jaime comprendio la verdad, su hijo nunca habia estado en Oklahoma ni haciendo una carrera, ni habia acabado el colegio, el temor de su mujer y de sus hijos y del resto del mundo a decirle la verdad le habia dado una bofetada en su coinciencia y avergonzado pago los destrozos comprendiendo que le habia faltado lo mas importante en la vida que era preocuparse por alguien.

Despues de la Universidad...

Michael llego a media mañana a su facultad, hacia un sol resplandeciente de principios de verano, entro en la facultad sintiéndose algo cansado y muro hacia el interior, nada mas entrar una pareja le saludo desde lejos, los miro y con un gesto en la cabeza les saludo, entonces vio como se acercaban hacia el y visto lo visto se freno y se dispuso a hablar con ellos.

-Hola Michael- le saludo el chico, mientras la chica lo miraba- has visto las notas, yo aprobe, estamos licenciados tio!!- dijo con efusividad.

-Enhorabuena Markus, ya te dije que podrias hacerlo.

-Muchas gracias!!, vamos a ir a cerebrarlo a casa de Irina, vas a venir, vamos a estar todos!!

-Si, no veo motivo por el que no ir.

-Bueno- dijo Markus- me la llevo un rato, que vamos a comer con mis padre, espero verte!!- dijo sonrientemente.

-Adios- dijo su novia con un agradable gesto.

Michael los vio irse y anduvo mirando al suelo, oia gritos de alegria y llantos de ira durante su camino, pero el solo estaba pendiente de las lineas del suelo y de no pisarlas, esas malditas lineas.

Por fin llego al pasillo donde lo vio, la parde de siempre y las hojas de siempre, miro desganado las notas “sobresaliente” como siempre.

Pero antes de volver a su triste caminar una cara amiga o mas que amiga le salio al paso.

-Hola Michael- dijo una voz agradable

-Hola- dijo el mirándola el escote sin importarle lo que ella pensara.

-Te has licenciado verdad- dijo con el mismo tono agradable.

-Si...-dijo Michael sin importarle el hecho- Y tu¿?

-No...yo no, me tengo que quedar un año aquí

-Lo siento- y la miro a los ojos

-No pasa nada que se le va a hacer, por cierto vendras a casa a casa de Irina¿?

-Si- y subio un poco el tono- no tengo nada mejor que hacer.

-Bueno- dijo muy sonriente- yo tambien estare alli, lo pasaremos muy bien

-Claro- respondio Michael

-Bueno pues hasta luego.

-Adios

Michael la vio alejarse y cuando se canso volvio a mirar las lineas del suelo hasta que salio de la facultad, hacia un dia muy muy bonito pero el no lo vio, solo pensaba en que iba a hacer al año que viene y este verano, la verdad no sabia muy bien que hacer nada mas que aburrirse, los planes de siempre estaban ya desfasados y encontrarse con los amigos de siempre ya no le aportaba nada nuevo.

Llego a la parada de autobús y vio una joven pareja, menores que el.Un chico moreno y una chica rubita hablaban animadamente al lado suyo, entonces, el chico la cogio la beso.

“los niños no han cambiado nada”- penso- “tan jovencitos y ya metiendose en problemas hay que joderse”

Aparto la mirada de ellos indignado y miro el cielo, tan azul como todos los veranos y el mismo puto sol de siempre, “el que me quema”

Por fin llego el autobús y miro con extraña nostalgia la universidad y por un momento penso que esta seria la ultima vez que la veria, paso su billete y se sento en el primer asiento y nada mas arrancar empezo a fijarse en los edificios de la universidad, poco habia cambiado desde el primer dia que llego hace tantos años ya, todo seguia con la misma armonia, seguro que esos dos jóvenes cuando la abandonasen seguiria igual que ahora.

Cuando salieron a la carretera el autobús fue practicamente rapido todo el viaje, ningun atasco esta vez, el sol brillaba en la carretera y sobre los cristales de los cohes, Michael penso cuantos veranos habia coenzado asi y como los habia acabado, harto de tanto verano y de tanta inactividad.

Por fin llegaron a la parada, sin mirar si salian los dos jóvenes se fue del autobes y entro en el bullcio de la ciudad, muchos viejos poco interesantes y muchas jóvenes que aun lo eran menos, volvio a mirar las lineas de la calzada con cuidado de no caer en ellas.

Anduvo y anduvo sin parar hasta que llego a la colonia de chalets, cerca de su casa habia un grupo de gente, ellos le saludaron, el saludo vagamente y dejo de mirarles, llego a la berja de su casa y entro y llamo al timbre.

Una mujer de 50 años le abrio la puerta.

-Hola, Michael, que tal la ultima nota¿?

-Normal, me subo a mi cuarto.

-Felicidades!!, me alegro mucho de que estes licenciado, quieres que salgamos con tu padre a cenar.

-Si bueno, luego me acercare por casade Irina tambien- me voy a descansar

Y sin dar tregua a su madre subio las escaleras y se encerro en su habitación y entonces lo vio, “la ventana” , la misma desde que era pequeño.

Se tumbo en su cama y miro al techo, cerro los ojos y empezo a tararear una canción y entonces quedo en un estado de somnolencia, cuando volvio en si salio de su cuarto y bajo las escaleras para comer.

Su padre y su madre estaban esperándole.

-Bueno hijo, enhorabuena- dijo su padre y se levanto para estrecharle la mano.

Michael sin decir nada se sento y emepezo a comer tranquilamente.

-Bueno, quieres ir a algun sitio especial a cenar.

-No lo se, donde querais

-Muy bien después ire a casa de Irina, para celebrarlo todos y eso.

-Estupendo dijo su madre.

-Voy a leer unas cosas vale- dijo con una suave sonrisa.

-Bueno, si quieres contarnos algo- dijo su padre.

-No nada- y salio del comedor mientras sus padres lo miraban, no era precisamente la personificación de alguien entusiasmado que se acaba de licenciar.

Llego a su cuarto y volvio a ver la ventana, la ventana que daba a la parte de atrás de la colina, la ventana verjas de madera roja, la ventana que de pequeño tenia dálmatas puestos.

Se sento y cogio el telefono y marco un numero.

-Hola, Michael- dijo una voz agradable que habia oido esta mañana- que tal¿?

-Hola Sarah, queria pedirte una cosa, puedo quedar contigo esta tarde para hablar.

-Lo siento, es que no puedo, tengo que ver a mi prima.Nos vemos esta noche

-Vale de acuerdo- y colgo el telefono.

Entonces se acerco a la ventana, la abrio, volvio un momento la cabeza hacia atrás como profunda disculpa a sus padres e hizo lo que debia de hacer.

La Pecera y la Vida

Hernando Sastre tiene hoy 55 años, trabaja como director en una conocida empresa del país; es un hombre canoso, de aspecto triste y gris; hoy su chofer le lleva por las grises y lluviosas calles de otoño hay un sanatorio en el centro de la ciudad.

Aparcan, sale del coche y se despide del chofer, con aire pensativo y melancólico avanza por la calle que desemboca en el hospital, abre la puerta y deja pasar a una atractiva señorita que sale e inmediatamente piensa en su hija mayor de y 26 años y en cuando se va a casar, en su hijo de 23 y cuando acabara la carrera y en su hijo menor de 20 que acaba de empezarla. Todo producto de una vida conflictiva y dura; mientras avanza por el largo pasillo con olor a muerte y unos pocos médicos y enfermeras de turno, rememora el pasado. Recuerda cuando tenia 6 años, en las calles de aquel Madrid de la dictadura, recuerda su cuarto, pequeño y a su madre que hoy es una anciana de 88 años y sobre todo a su padre.

Su padre era un ser autoritario y una persona muy temperamental que mantenía mucho las distancias con el y sus cuatro hermanos; entonces una punzada de dolor amarga su camino; recuerda sus cinco perros, uno tras de otro, sus hamters y sobre todos sus peces.

Aquellos peces que flotaban en la consola del salón; recuerda cuando su padre compro la pecera, fue una alegria para todos, sobre todo para él; sintio por primera vez cariño por su padre, sobre todo cuando vio ese pez de color nanranja y blanco que parecia él mas activo y bello; Hernando se paraba horas mirándole, viendo como se relacionaba con los demas peces; aquellos seres eran inexpresivos, bobos y extraños.

Se quedaban mirando el cristal abriendo la boca sin entender lo que le miraba al otro lado, tampoco entendían si estaban presos o libres ya que parecía que no les importaba estar metidos en una jaula de cristal observados por unos seres gigantes y menos aun entendían nada de aquel Madrid franquista.

Hernando no podía reflexionar con ellos ni buscar aliento sin embargo el simple hecho de verlos animados sin preocupaciones le mantenía embobado un tiempo y le ayudaba a evadirse de la realidad.

A veces, sin embargo algún pez se echaba la siesta y aparecía haciendo el muerto sobre el agua del acuario.

-Papa, mira el pez se ha tumbado, estará malito- de decía Hernando a su padre.

-Si la verdad, seguro que tiene la gripe

-Entonces que hacemos

-Pues hay que llevarlo al Manzanares con su familia; a que lo curen los médicos peces

Y su padre sacaba el pez con un tazón y lo guardaba.

Hernando se ponía muy contento ya que pensaba que los peces pasaban un tiempo con ellos por diversión, como por vacaciones y posteriormente tenían que volver con su familia.

Sin embargo un día el pez naranja se puso malo y a Hernando le sentó tan mal que no quería que se fuese.

Se puso pesado:

-Papa, no podrá volver con nosotros¿?

-No hijo, ahora necesita el cuidado de su papa, su mama y sus hermanitos

-Y no querrá volver a vernos¿?

-No hijo, el ya ha estado aquí, a ti te gustaría estar siempre sin tus papas.

Hernando se quedo pensativo, pero aquella noche, se le ocurrió que quería despedirse del pececito y fue al cuarto de sus padres aunque no le dejaban y en un descuido llego al baño de sus padres y vio lo que vio.

Hernando se quedo horrorizado, y lloro, miro a su padre furiosamente y le grito:

-¡¡Mentiroso, cerdo embustero!!- y loco de ira amago con pegarle.

Su padre al principio se sorprendió e intento calmarlo pero viéndose ofendido acabo dándole la paliza de su vida, ya que no dejaba de insultarle y de intentar golpearle con furia.

No hablaron en mucho tiempo y no volvió a ser lo mismo, la pecera se quito, dejo de prestar atención a los perros, a los estudios, se volvió amargo y violento, paso de su padre y a los 17 años se fue de casa y entro donde no debía de entrar.

Pasaba el día con sus colegas, con sus muchas novias y no se le ocurría ni llamar a casa, acabo viviendo con unos matones de un club de alterne donde se dedicaba a tomar esa sustancia blanca que tan bien le dejaba

Un día se le encontraron tirado en la calle como un vagabundo con la mirada perdida y temblando y no precisamente de frió.

Entonces lo volvió a ver, aquel ser moreno y violento se había convertido en una persona canosa y cariñosa.

Todos los días iba a verle al hospital y cada día le traía unos churros de chocolate y le acompañaba tres horas a ver la tele y a comentar el fútbol y la política actual.

Al principio reacio apenas le dirigía la palabra pero por aburrimiento encontró a un ser bondadoso dentro de ese ser y eso le gusto.

Incluso le llego a traer una pecera en la cual fue metiendo peces.

Después de estar en el hospital la pecera volvió a casa y también los perros y los estudios.


Ahora mismo Hernando entra en la habitación donde ese hombre reposa y cuando lo ve de cerca no respira; Hernando se acerca y en voz baja le da las gracias como despedida final mientras se le humedecieron los ojos