miércoles, 22 de octubre de 2008

Amigo de Otro Mundo

Os lo cuento como me lo contaron a mi hace muchísimo tiempo, fue hace muchísimos años cuando Joaquín estaba viviendo en Nueva York porque le habían enviado allí de becario; había visto su nuevo apartamento y estaba hecho un asco, lleno de telarañas, motas polvo gigantes, ciempiés de varios centímetros y lagartijas que cruzaban desafiantes de una lado a otro e incluso algunos simpáticos ratones le saludaban de buen rollo por los rincones de las habitaciones.

Joaquín más que cabreado estaba triste y cansado, así que se tumbó en la cama y chirriaron los muelles mientras una capa de polvo subió hasta el techo, entonces oyó unos golpes en la puerta y se levantó, la abrió y lo vio por primera vez, era un hombre muy alto, mas alto que la mayoría de los otros, con unos ojos verdes, una cara afable y desprendiendo amabilidad:

-Hola, he oído que habías llegado- dijo con un extrañísimo acento de no se supo bien donde.

-Hola- respondió Joaquín, sorprendido y agradado, pues durante ese día solo había recibido a azafatas bordes, funcionarios antipáticos y taxistas quejicas.

-Te he traído un caldito, viene bien para el frío- y le mostró un bol lleno de sopa

-Muchas gracias- le dijo él muy sorprendido

-Si necesitas algo mas, no tienes mas que pedírmelo, estoy en el apartamento de al lado.

-Muchas gracias

Y tal como había aparecido desapareció

Joaquín se sentó y miró el extraño presente de su extraño vecino, estaba caliente y salía vapor de ella, bebió un sorbo y en ese momento un sentimiento de calor y de embriaguez recorrió su cuerpo; en menos de diez segundos se había bebido todo el caldo y se sentía feliz, lleno de alegría y amor, tenia ganas de saltar, de reír y de hacer grandes cosas en la vida, ¿Qué era lo que le había dado su extraño vecino? ¿droga?. Quizá, pero aun así no le apetecía mas, no iba a ir a darle las gracias, pero estaba enormemente agradecido, sentía que una luz naranja y acogedora se había encendido en el oscuro y gélido apartamento e irradiaba calor y bondad, empezó a cantar a reírse y sin darse cuenta se quedó dormido, cuando despertó de un profundo y hermoso sueño aun tenia ganas de sonreír. Vio que ya era tarde y quiso prepararse para la entrevista de esa mañana.

El frío de principio de otoño en Nueva York, los coches, el ruido, la multitud de sonidos, la gente que no mira donde va, el metro viejo, sucio, llenísimo de gente, y por fin la entrevista de trabajo, un ingles muy pulido pero dos entrevistadores muy serios y estrechos: "Ya le llamaremos"

Por la tarde, el trabajo de becario en el laboratorio, mucha gente, mucho lío, muchas batas, mucho estudiante americano torpe , total llego a su casa a las once, medio muerto del cansancio. Dentro de un días llegaría su novia, y allí estaba el piso frío, helado, lleno de vacío y de soledad, se tumbo preso de depresión y de asqueo cuando oyó esos mágicos golpes en la puerta

Y ahí estaba, alto y con aquella mirada amable:

-Te he oído llegar, perdón por la brusquedad de ayer, creo que no me he presentado, me llamo Akron- Kro

-Ah, de dónde es?

-Es de mi país

-Cual es tu país¿?

-Es un país muy lejano- y sonrío con afecto- he pensado que te encuentras cansado y me he tomado la libertad de prepararte algo de cenar

-Bueno, no tenias porque haberte molestado, por cierto yo me llamo Joaquín

-Encantado Joaquín - dijo sin darle la mano- espero que te guste mi casa y mi comida, siéntete como en la tuya

Cuando vio la casa de Akron- Kro se quedó totalmente impresionado, era una casa pequeña pero había aprovechado totalmente el espacio, había puesto acuarios de multitud de peces de colores, fuentes que echaban aguas de colores y muchos cuadros y paredes pintadas y sobre ellos un techo decorado con el firmamento

- ¿Cuándo has hecho todo esto?

-Bueno, me encanta el arte- respondió de una manera tímida y amable

Los cuadros eran paisajes de bosques, playas, montañas todos muy bien hechos, admiraba la belleza de ellos y pensaba que Akron-Kro era una persona muy sensible

Entonces lo vio, había una mesa para dos personas

- Quiza esta carne no la hay en tu país, Joaquín, aun así espero que te guste

-Pero, ¿qué es?

-Bueno - dijo sonriendo- es de mi país.

Joaquín se sentó algo extrañado y miró aquella carne sobre el plato con aquella salsa verde que no sabía que podía ser pero que tenía muy buena pinta, la verdad tenía un buen olor, lo probó y humm!!, estaba deliciosa, no tenía ni idea de que podía ser aquello, pero estaba para chuparse los dedos, así que comió y comió sin pensárselos dos veces

-Vaya, veo que te gusta- dijo dulcemente

Joaquín estaba tan absorto en sus pensamientos, tan dulces, que le había producido la comida que no prestaba demasiada atención, pensaba en su novia, como vendría vestida, llevaría esa minifalda que tanto le gustaba, mañana tenía que darse prisa, el avión llegaría a eso de las cuatro

-Quieres beber algo, Joaquín

-De acuerdo

-Voy a por algo, seguro que te encantara, es de mi país

Al rato volvió, con una jarra y dentro un líquido verde brillante

- ¿Que es eso?

-Se llama Brubrufa, es de mi país

Y le sirvió un vaso de bebida verde clara

Joaquín le dio un sorbito, pero estaba tan rico, que se lo bebió de un trago, sabia único, a todos los sabores que había probado y a la vez a ninguno, hizo que el cuerpo y la mente machacados por el día

- Akron- Kro, eres magnífico, tienes que decirme cual es tu país, tengo que ir cuando pueda

- Bueno - suspiró Akron- Kro y por primera vez Joaquín le notó serio- creo que aun no estáis preparados para venir a mi país

- ¿A que te refieres?- preguntó inquieto Joaquín.

- Bueno Joaquín, mañana tengo un día muy duro y creo que tu también- y le sonrío amablemente

- Si es cierto- y marcho a su cuarto

Aquella noche Joaquín la pasó con un cierto sentimiento de nostalgia

Cuando Joaquín se levantó aquella mañana oyó cierto ruido en el pasillo, se desperezó y se arregló un poco y al abrir la puerta se encontró a una mujer limpiando el apartamento de Akron- Kro

-Donde esta la persona que se alojaba aquí¿?

-Vendrá dentro de dos días, este apartamento lleva vacío casi un año

Entonces Joaquín comprendió que Akron- Kro se había marchado a su país en las estrellas para no volver más

martes, 14 de octubre de 2008

El Precio a Pagar

Zaira había vuelto a tener ese sueño y se levantaba sudando, como cuando era pequeña, pero ahora era mas real, ese fuego, ese calor que la abrasaba, sentía que le dolían las rodillas, el pecho, las piernas, las palmas de las manos y de los pies, veía fuego en su sueño, fuego y mas fuego, dolor y mas dolor, su cabeza parecía que le iba a estallar, se despertó de golpe, sudando con la boca ardiendo y las palmas de las manos enrojecidas, corrió al cuarto de baño y bebió agua fría, se frotó la cara y se dió una ducha helada y se secó y descansó tranquila.

No era la primera vez ni la segunda, pero pocas veces le pasaba y no presagiaba nada bueno, recordó aquel niño quemado en el cuarto de baño de primaria o aquella señora que se quedó encerrada dentro de su tienda, había tenido esas pesadillas otras veces, sin contar aquel cumpleaños de los chicos de la casa de al lado, todos habían acabado en fuego y en entierros, no quería pensar en ello, y menos porque sabia que ella tenía algo de culpa

Ahora Zaira a sus 17 años de edad pensaba que había de tener el poder de empezar a actuar y detener eso, tenía que controlarlo, fijarse en que querían decir sus sueños y poder evitarlos, se vistió en su cuarto y se sentó sobre la cama y cerró los ojos y se concentró, entonces vino como un tornado, fuego y mas fuego, abrió los ojos asustada, no podía ver mucho, solo aquellas caras desgarradoras y aquellos gritos.

Zaira, se intento tranquilizar y comenzó su día, saludó sin muchos ánimos a sus padres; sus padres ya presentían que ella estaba mal, así que tampoco la quisieron agobiar mucho. Aquellos días de descanso en la urbanización estaba aburridísima, como toda persona que se salía de la campana de Gauss; había aprobado todas con sobresaliente y el verano se le antojaba largo y aburrido, solo ver pasar los días, uno a uno; las relaciones con la gente de su edad no le interesaban mucho, sólo de vez en cuando hablar un rato, jugar a las cartas; pero salir, mantener relaciones con otros chicos era algo que no le gustaba y por ello siempre la consideraban muy rarita.

Zaira prefería mas leer, con dos años ya se había leído todos los libros de su casa y con tres todos los de la biblioteca del barrio, con siete años aprobó la primaria y con once la secundaria y con 16 ya empezó la universidad y ahora había terminado el segundo curso

En clase se sentía totalmente sola, intentaba hablar con los demás compañeros pero no entendían su lenguaje ni lo que quería decir, pensaba de ellos que les interesaban cosas solo superficiales y banales de la vida así que solo le gustaba estar sola y nada más

Zaira salió a darse un baño, de lejos saludó a unos compañeros con quienes a veces jugaba a las cartas y hablaba de cosas triviales, se bañó e hizo dos largos, entonces lo sintió, vio ese fuego otra vez, lo sintió al meter la cabeza debajo del agua, esas caras desgarradas, esos gritos de dolor, sintió calor, como si todo el agua de la piscina estuviese hirviendo.

- Cof, cof- sacó la cabeza fuera del agua, tosiendo

-¡¡Zaira!!- gritó una chica desde la toalla

-Zaira, estás bien?- dijo otro chico a su lado

"Si"- dijo ella moviendo la cabeza de arriba abajo

Salió de la piscina lentamente y se puso a hablar con ellos, después jugaron a las cartas y después volvieron a la piscina a jugar a la pelota, durante ese tiempo se pudo decir que incluso Zaira pudo olvidar todo lo que su cuerpo y su mente estaban sintiendo, cuando entonces ocurrió algo

Más bien pasó algo, o alguien llegó, fueron dos niños, un niño de unos ocho años y su hermana de unos cinco, dos niños muy blancos y rubitos que empezaban a chapotear a los pies de su madre en la orilla de la piscina, Zaira los miraba aterrorizada; Zaira no se dio cuenta de que los demás chicos habían parado el juego para mirarla; Zaira salió corriendo. ?Dónde vas- preguntó alguno, pero no hubo respuesta, sin mas que añadir siguieron jugando, siempre había sido la rarita del grupo

Cuando llegó a su casa, subió a su cuarto, sus padres al verle la cara comprendieron la situación perfectamente y supieron que hoy no les acompañaría a comer.

Se tumbó en la cama presa del dolor, la asfixia y el horror, el corazón le latía a lo bestia, los brazos y las piernas le dolían, las manos la ardían, la cabeza parecía que le iba a estallar de un momento a otro ¿eran ellos?, los dos niños, los dos hermanos, aquella noche, juntos, solos, en su casa, en la urbanización, sus caras se deshacían del horror, sus rostros angelicales ardían, sus cabezas se llenaban de quemaduras y se volvían de colores rojos y negros

Sus ojos y sus miradas infantiles se volvían grotescos y monstruosos, Zaira dió vueltas, se retorció en la cama, pero no gritó, no profirió ni un solo murmullo, ardió en silencio.

Después de varias horas ya empezaba a anochecer, hacia frío fuera, sus padres se habían marchado quizá al cine, quizá a ver a unos amigos, era el momento de parar lo que ella misma había provocado

Se puso los zapatos, una sudadera y salió corriendo, el ocaso estaba terminando, corrió todo lo que pudo hasta jadear y llegó hasta la caseta del guarda, llamó primero con educación, pero después con nerviosismo y agitación

-Abra!!, abra!!

-Qué quieres¿?- oyó una voz por detrás- esas nos son formas de llamar niña, donde te han enseñado educación- y vió aparecer una conocida figura de sesenta y tantos años de edad

-Necesito saber donde viven dos niños pequeños, una niña y un niño de 5 y 8 años más o menos, muy rubios los dos

El guarda la vió tan nerviosa que se olvidó de la educación y le respondió

-Creo que el portal 49, pero para qué lo quieres¿?

Y con un rapidísimo gracias mientras se iba corriendo, salio en busca de ese portal, ya lo sentía, el incendio había empezado, los niños ya se habían dado cuenta, corrió y corrió, los niños estaban llorando, ya empezaba a hacer calor, ya empezaba ella a abrasarse, ya le dolía el cuerpo y la cabeza

Por fin, portal 49, la calle vacía, ni un susurro, solo los gritos de los niños y la luz, la luz, no de la casa sino la luz chispeante y ardiente, los gritos que no son escuchados

Zaira comenzó a llorar

-Aquí estoy!!, aquí estoy!!, no tengáis miedo!!!

Zaira al final consiguió encontrar una vieja pala que se usaba para quitar la nieva y rompió el cristal de la ventana, los niños lloraban , pero hizo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban para sacarlos por la ventana mientras alzaban sus manitas desde el otro lado, una vez fuera el niño le dejó su móvil para llamar a su mamá. "quién puede dejar a sus hijos solos", Zaira llamó y llamó, hasta que cogieron el teléfono

¿Quién es?- respondió una voz femenina

-Es que no ven que sus hijos podrían haber muerto!!!- chillo Zaira cabreadísima y colgó

Pasadas las horas llegaron los bomberos y los demás vecinos y ayudaron a Zaira y a los demás niños a recuperarse, aunque los padres de Zaira sabían que ya nada podía ayudarla.

-Y sus padres- pregunto Zaira a un policía-

El policía miró hacia abajo

-No volverán, han tenido un accidente

-Como que no volverán¿?

El policía se acercó

Iban a casa de unos amigos, pero a medio camino por alguna razón, alguna llamada mientras paso todo esto dieron la vuelta y un camión lleno de gasolina chocó con ellos, no ha quedado de ellos ni las cenizas

Zaira sintió un calambre por todo su cuerpo y sintió que su cabeza le ardía "el incendio no era solo por los niños!! E hice esa llamada!!!"
Y se dió cuenta de que aún le quedaba mucho que mejorar y que sus pesadillas no han hecho más que empezar


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Vivo que no es poco; Pienso, no todos lo hacen; Quiero a quien se lo merece y Muero por volver a verte

lunes, 6 de octubre de 2008

El Perrito de Peluche

Caroline cumplia ocho años cuando le regalaron aquel perro de peluche por su cumpleaños, pero lo dejo a un lado centrando mas su interes en aquella consola nueva en color y lo dejo en el armario junto a los demas peluches junto al elefante con la trompa de colores y el oso azul

Una vez hubo acabado su cumpleaños cansada de tanto abrir regalos, gritar, reir y jugar con otras niñas acabo cansada, su madre la dio dos besos antes de dormir y su padre un cuando ya estaba en la cama y se quedo en la oscuridad, pero no se podia dormir, pero no era porque estuviese nerviosa porque acababa de tener un dia muy nervioso jugando con sus amigas sino porque notaba que alguien la observaba, pero no era el sentimiento intimidatorio de una presencia hostil y allanadora sino de un nuevo amigo que la protegia y la bendecia en su cama, se sentia embriagada y cuidada, como si fuese una noche mas magica que ninguna la de su cumpleaños

Desde la otra pared el perro de peluche la observaba con cariño

Pero no fue hasta unos meses después que Caroline termino de drase cuenta de que realmente tenia un precioso ser protector en su habitación, a pesar de que ya lo habia notado todos esos meses, fue después de un enfado grande con su madre en la que la mando a su habitación castigada sin salir con sus amigas cuando llorando harta de rabia y de impotencia asubio a su cuarto y vio al perrito de peluche, lo habia visto otras veces, alli quieto entre el oso y el elefante, siempre quieto, sin embargo sus ojos de vidrio no eran como los de los demas peluches que miraban al vacio sino los de el la miraban a ella, sintio otra vez aquella sensación extraña de sentirse observada por aquel ser magico, se acerco lentamente a el, consciente de lo imposible, que un muñeco de peluche la pudiese mirar y le acaricio la cabecita lentamente entonces oyo un ronroneo que entendio que en su lenguaje queria decir “me gusta”, lo sintio como como algo que le llegase al corazon mas que algo que le llegase al oido, ademas no era un sonido demoniaco sobrenatural sino calido y familiar, se acerco mas a el y lo achucho y escucho que le dijo que el la queria y tenia que sentirse bien por el, Caroline se quedo mas calmada aquella tarde cogio al peluche y lo apreto contra su pecho y le pregunto “como es que puedes hablar” y el contesto en su lenguaje: “puedo hablar porque en realidad no soy de aquí, vengo de un lugar muy lejano”. “ Y que lugar es ese” pregunto ella. “No puedes ir, pero te lo puedo mostrar, pero tienes que prometerme que no se lo contaras a tus amigas ni a tus padres ni a tus amigas ni a nadie” “Vale te lo prometo”

En ese momento Caroline vio como las luces de su cuarto se apagaban y una nueva luz se encendia, vio que estaba sobre algo, poco a poco se fue viendo la luz, vio que estaba sobre un cielo lleno de nubes amarillas miro a su alrededor y se respiraba una atmosfera de aromas frescos y dulces, miro hacia abajo y vio unas enormes praderas moradas enormes, que se perdian hasta el horizonte, entonces los vio, multitud, quiza millares de seres se movian en esas colinas muy debajo de donde estaba ella, entonces la luz se apago y volvio a iluminarse y volvia a estar en su cuarto

Miro al perrito de peluche y este le dijo: “Entonces ahora me crees” “Si te creo”- respondio ella “Y no se lo contaras nunca a nadie” “No te lo prometo” “Eso esta bien” dijo el en su lenguaje

Caroline estuvo esos años de su vida compartiendo ambos mundos, el de sus amigas, sus novios, sus padres, sus hermanos y el de su sobrenatural amigo, todos los dias siempre que algo malo la sucedia o sabia que no podia contar con el mundo exterior recurria a el y todos los problemas y adeversidades desaparecian


Hasta que paso lo que tuvo que pasar ahora Caroline cumple 20 años y ya no vive con sus padres y acaba de hacer el amor con el hombre de su vida, vive en un piso alquilado y su amigo ha pasado a un lugar secundario debajo de un baul junto a otros muñecos de la infancia, esa noche mientras duerme oye un murmullo en el salon

Caroline cree que es un sueño de todos modos se levanta sin despertar a su novio pero cuando llega al salon se asusta, ve a un hombre de un metro noventa con una cabellera roja muy larga los ojos verdes y una belleza sobrenatural, le tapa la boca y la empotra contra la pared, ella intenta gritar y le mira asustadisima

El dice “Nunca pense que te hubieses olvidado de mi”, entonces ella empieza a recordarlo todo y se asusta aun mas, no queria pensar que aquel ser siguiese existiendo, ya no le necesita “ya eres toda una mujer y ya puedes venirte conmigo como princesa de mi reino ¿te gustaria venir? Siempre te he amado.” “No puedo, tengo a alguien que esta conmigo” El la mira lleno de odio y la dice “Te arrepentiras” Y desaparece en la oscuridad de la noche. Ella se queda dolida con un grave sentimiento de nostalgia y poco a poco va vlviendo al mundo real

Hoy Caroline tiene 45 años, esta divorciada, trabaja de funcionaria y esta harta de la vida, hoy su hija cumple al dia siguiente 20 años, al pasar por su cuarto ve en la cama un delgado y harapiento muñeco en forma de mono, entonces se le queda mirando de manera rara y entonces enloquece y se arrodilla a los pies de la cama y empiezo a llorar a lagrima viva “por favor, llevame”, le ruega una y otra vez a gritos, a sollozos, de manera patetica y lamentable durante media hora, tras ver que no hay respuesta desiste y con un extraño sentimiento de nostalgia abandona la habitación

“Te dije que te arrepentirias” Se oye en un lejano murmullo

Al dia siguiente, se oye por la mañana a su hija hablar con una amiga por el movil, quiere decir que ella tambien sigue aquí y suspiro contenta