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Mostrando entradas de marzo, 2009

Natalia

NATALIA

De Ignacio Pantoja

Natalia miró hacia el horizonte, aquellas motas de color morado anunciaban que en breve saldría el sol por donde el color negro de la noche empezaba a convertirse en azul.
El conducto de alta velocidad que recorría el océano Atlántico en media hora iba a llegar a su destino, a lo lejos veía las inmensas torres de Lisboa, después cogería un bulsko a Madrid que estaria en diez minutos. Natalia tenía muchísimas ganas de llegar pues allí encontraría a su novio y deseaba verle.

-Natalia- dijo una voz dentro de su bolso-¿Cuánto falta?

-Muy poco…estate tranquilo, Arkpi- dijo ella con dulzura

Nada más llegar empezaban a aparecer los primeros rayos, pero el sol aún no había salido. Por fin llegó a la ciudad de Lisboa, se había levantado muy pronto desde Nueva York, había estado deseando toda la noche que llegase el alba y casi no había dormido, por un lado estaba esperanzada pero por otro tenía miedo. Caminó tranquilamente hasta que vio la parada de los bulskos.
O…

El Gato del Diablo

El gato del Diablo


Desde algunos años había un invitado no deseado en el hospital, algo negro, algo que se movía rápido entre las camas, algo indeseable, algo intangible, algo oscuro que aterrorizaba a todos los ancianos de ese geriátrico, lo llamaban el gato del terror pues decían que todo en quien se quedase moriría irremediablemente.

Jacinto era un hombre católico que no temía a la muerte, sin embargo cada vez que veía pasar al horrible felino sentía escalofríos y nauseas, era una pena que se hubiese dejado a ese demoniaco ser entrar en un lugar tan sagrado como un hospital de ancianos, la gente se apartaba de el, sentía pánico, era un gato negro como el ala de un cuervo y con los ojos verdes brillantes, extraterrestres, alguno había dicho que era la encarnación del mal, ya que donde se tumbaba moría alguien

Hace pocos días una anciana lo agarro y estuvo a punto de retorcerle el cuello tras lo que el felino emitió unos maullidos infernales y unas funcionarias sujetaron a esa mujer, u…