domingo, 22 de noviembre de 2009

SIGLO XXX

Sofia se levanto a las 8 y media, era lunes y tenia que llegar al colegio; se vistio rapidamente y salto por la ventana; una vez en el suelo cogio dos frutas de carne para desayunar; después cogeria un bulsko para llegar.

El bulsko no tardo en aparecer, se monto, sintio a donde queria ir y la llevo rapidamente; vio pasar los montes rojos, llenos de arboles, algunos inmensos como montañas con frutas del tamaño de un estadio; luego vio las aves gigantes en el cielo transportando personas y al final vio su colegio, el K.P. Roostringerd; llamado asi por el nombre de un fallecido expedicionario.

-¿Qué daremos hoy señorita?- dijo al ver a su maestra.

-Hoy estudiaremos las guerras de Africa contra EEUU

Sofia sonrio, le encantaba la historia; cuando paso a la clase vio a otros niños, unos con mascotas otros sin ellas.

Se sintio feliz y miro por la ventana, las dos Lunas estaban en el cielo y decian que por las noches se puede ver otra a la que antiguamente se le decia Tierra; pues de alli venia su raza

sábado, 14 de noviembre de 2009

EL AMBULOCETUS

EL AMBULOCETUS


Alfonso Gutiérrez llegó jadeando y con el abrigo a medio poner a la puerta del zoo, un minuto después reconoció la silueta de su colega de biología molecular Gerardo Sañudo.

Se internaron dentro del recinto, hacía mucho frío y era noche cerrada.

—¿Qué querías? Debe ser muy importante para hacerme venir a estas horas con tanta urgencia.

—Solo necesito que veas una cosa —respondió Gerardo— y entenderás mi preocupacion.

Gerado llevó a Alfonso a uno de los acuarios y allí vio lo imposible: dos criaturas del tamaño de un oso pero con las patas palmeadas estaban en la superficie durmiendo en el montículo del acuario que décadas atrás había sido para delfines.

-¿Qué son esos animales? —dijo Alfonso con aparente sorpresa.

-Es algo imposible, lo descubrí hace media hora; no sé qué hacer- dijo Gerardo mientras se echaba las manos a la cabeza

-Pero ¿qué son exactamente? —respondió mirando hacia el techo.

—Parece algo insólito, pero es un Ambulocetus, una ballena primitivísima, un animal extinto.

Alfonso apretó los puños.

-¿Qué crees que debemos hacer?

-Ve a llamar al director —respondió Alfonso.

Nada más darse la vuelta,dio dos rápidos y precisos disparos de pistola a su compañero y después lo arrojó a la piscina que cambió del azul al rojo mientras las dos bestias se lanzaban al agua.

Había invertido mucho esfuerzo en el proyecto como para que un imbécil lo delatase en lo que era el gran negocio del siglo XXII: el tráfico de bestias devueltas a la vida.

La Criatura

-¡Mama, mama! No encuentro a las ovejas-

La madre miro a su Joaquín, el pequeño pastor mejicano de unos 12 años.

-Bueno, ya es tarde; puedes entrar en casa.

El joven entro contento comió una escasa pero dulce cena y después se fue a acostar.

Sin embargo esa noche no fue igual que las demás; las ovejas balaron intensamente; Joaquín no pudo pegar ojo y cuando miro a la ventana vio algo extraño.

Algo parecía estar asustando a las ovejas, algo bípedo y oscuro, algo con unos colmillos llenos de sangre.

Aquella noche no pudo dormir pero se la paso con la cabeza debajo de las sabanas y abrazado a la almohada.

Al día siguiente su madre junto con unos cazadores observaron la escena:

Veinte ovejas muertas con unos incisivos clavados en la nuca.

-Perros…-dijo un cazador- malditos perros.

Ese mismo día una partida de cazadores trajo los cadáveres de 3 grandes y negros perros; pero aun así Joaquín no pudo conciliar el sueño la siguiente noche recordando la imagen de la criatura bípeda.

EL CONEJO

Un dia Hector pasaba con su coche a gran velocidad cuando vio un cartel en la carretera:

“San Hidalgo de las Heras” rezaba.

Disminuyo la velocidad y siguió de frente no sin que una gota de sudor fria le recorriese la espalda.

Entonces se acordo; cuando con 4 años en pijama blanco con dibujos de aviones se encontraba en el cuarto de invitados de la casa de sus abuelos; soñaba algo raro, de manera intranquila, queria avisar a su madre en el sueño pero no acudia.

Se levanto al baño, cuando en aquel instante algo le rozo la pierna derecha, algo suave y mullido.

“un conejo” penso Hector “que hara un conejo aquí adentro”

Entonces recordo algo extraño, recordaba que sus abuelos le habian llevadoa ver una estatua de un conejo gigantesco de largas patas y orejas, grande como un caballo; o lo habria soñado¿?

Hector sujeto con firmeza el volante.

Entonces volvio a recordar; el no volvio a su cama después de ir al baño; siguió al conejo y entonces llego a salir fuera cuando los vio; un monton de conejos de varios tipos de pelaje moviendose y chillando como en una orgia humana; y en el centro un conejo de dos metros de altura de largas patas y orejas le miro.

Hector agarro el volante con las dos manos y cerro los ojos.

Lo siguiente que vio fue el asfalto, el ruido de sirenas, un riachuelo rojo y cerca de alli un pequeño conejo gris.