sábado, 27 de noviembre de 2010

Herbert y Xonia

Herbert no recordaba cuanto tiempo llevaba soñando con Xonia todas las noches, se pasaba todos los días observando sus larguísimas piernas y su cabellera morena ir de un lado a otro de la agencia, suspiraba cada vez que se acercaba a el y a su compañero.

La agencia de alto secreto funcionaba desde hacia tantos años que sus dirigentes no lo recordaban, allí era donde Herbert pasaba el día, pero no era ni por el dinero ni por estarse todo el día sentado por lo que añoraba el trabajo, sino por Xonia.

Su compañero Michael era un hombre simpático, pero no parecía interesado por Xonia, quizá era gay, pensaba Herbert.

Xonia se acercaba a ellos y el temblada cuando se ponía a teclear el ordenador muy cerca suyo.

-Sabes- dijo Michael- ayer nos dijeron quien va a ganar los oscar dentro de cinco años.

Pero Herbert miraba a Xonia

-También nos han dicho otros ocho planetas nuevos donde hay vida- insistió Michael

Pero el no le escuchaba

Entonces lo vio antes de que sucediese, Xonia resbalo y cayo al suelo, el salio corriendo casi antes de que estuviese tendida, muy preocupado la cogio de la cabeza y la incorporo.

Entonces sintió algo viscoso y húmedo debajo de su cabellera.

Lo agarro y tiro de ello, y vio una masa asquerosa de color verde.

-¡Que haces imbecil!- dijo Michael- acabas de romper el prototipo, ese gusano inteligente es Xonia, su cuerpo es un robot de diseño.

Herbert se asusto y sintió asco, pero lo peor tendría que venir cuando se diese cuenta de que le acababan de romper el corazón del todo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Arthur

Aquella noche Arthur estaba en su mejor momento, había marcado seis tantos y se había convertido en el héroe del partido, por eso había salido muy cansado del estadio de futbol americano, en medio de la noche nublada, comenzó a llover.

Arthur se sentó en el coche y resoplo

-No te cansas machote- dijo Marq- la verdad ya me gustaría jugar como tu

--Ya será menos- expreso Arthut en tono bajo mientras miraba por la ventana como las gotas de agua resbalaban por el cristal.

Marq le llevo recorriendo las pequeñas calles de chalets hasta que llego a la casa de Arthur.

Marq aparco el coche al lado del pequeño jardín y dijo:

-Venga, ya has cumplido por hoy.

-Te apetecería tomar un chocolate caliente con croissants, me los he comprado antes de venir

-Claro que si tío- dijo Marq en tono alegre

Bajaron con un impermeable, Arthur abrió la puerta y entraron goteando.

-Bajando las escaleras hay un ropero, déjalo allí- dijo Arthut a Marq.

Marq se dio la vuelta y en ese momento Arthur le cogio del cuello y empezó a ahogarle por sorpresa, y en un momento le arrojo escaleras abajo.

Entonces los duendes de confite que vivían en el sótano comenzaron a pegarle bocados mientras emitían sonidos chillones.

Arthur los tenia allí desde que compro la casa a su anterior dueño y ahora debía de encontrar otro tonto al que invitar a su casa antes de un mes, o eso, o se lo comerían a el.